CONSECUENCIAS DE DEUDA EXTERNA

Los efectos de la DEUDA son muy negativos, desde una perspectiva económica:

  • La inversión cae.
  • Desciende el ingreso público y privado.
  • Hay fuga de capitales
  • Aumentan las exportaciones
  • Se deterioran los precios de las materias primas.
  • Hipoteca las posibilidades de un desarrollo económicamente viable, socialmente equitativo y ambientalmente sostenible.
  • Recorte de los gastos sociales (salud, educación, etc.) para reducir el déficit público.
  • Cierre de empresas locales que no pueden competir con las empresas multinacionales.
  • Reducción de plantillas con despidos y desempleo, reducción de salarios.
  • El aumento de las exportaciones a costa del medio ambiente, para pagar la deuda.
  • Inversiones muy limitadas que apenas ayudan al crecimiento de un empleo siempre precario.
  • Supone recaudar más impuestos y modernizar la forma de recaudación, ampliando la base tributaria.
  • Perpetúa la situación de pobreza y polariza la sociedad. La crisis de la deuda es la mayor causa de empobrecimiento y mal nutrición.
  • Supone un freno al avance de la democracia.
  • Impide la dotación de servicios sociales, sanitarios y educativos.
  • Coacciona a los pobres pidiendo que paguen la deuda a través de medidas que agotan sus recursos normales de existencia.

Los Planes de Ajuste Estructural (PAE), el arma del FMI para conseguir la estabilidad de las economías en crisis, provoca:
La deuda externa no la paga el Gobierno, como creen muchos ingenuamente. El Gobierno es el agente que remite esos fondos hacia los acreedores internacionales, pero en realidad, la deuda la paga el pueblo.
Las consecuencias sociales son:
Cada año mueren más de 500 mil niños como consecuencia de los recortes en los servicios sanitarios provocados por el pago de la deuda. Africa, por ejemplo, gasta cuatro veces más en pagos de la deuda externa que en atención sanitaria. Mozambique en su presupuesto dedica un 33% a la deuda, y sólo un 7,9% a educación y un 3,3% a sanidad.
Un país altamente empobrecido no puede invertir en escuelas, hospitales, sueldos dignos, infraestructuras, ni apoyar a sus agricultores, pequeños empresarios o funcionarios; pero sin embargo, se ven obligados a dedicar sus mejores tierras a cultivos de exportación (aunque su población pase hambre), destruir sus bosques para vender madera, cobrar impuestos a sus ciudadanos por muy pobres que sean, privatizar sus empresas vendiéndolas a multinacionales extranjeras.

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